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A propósito de la educación a distancia en el Perú

Introducción.

Ya estando por culminar el presente año, en el que los efectos sociales, políticos, económicos y culturales debido a la propagación  del Covid-19 (coronavirus), ha demostrado un sistema de educación con capacidades insuficientes para asumir los retos que ha planteado la educación a distancia.

Es por ello, la preocupación de lograr una retroalimentación en todos los niveles y estamentos de educación, para que el próximo año, se brinde una educación de calidad, con enfoques y metodologías  actualizadas; pero por sobre todo en el profundo compromiso de todos los actores de la educación peruana; desde las anticipadas y pertinentes orientaciones del Ministerio de Educación del Perú, la reflexión y acción de los docentes de la educación superior y básica, el compromiso de seguir apoyando a sus hijo, por parte de los padres de familia –tarea que vienen haciendo, sin estar preparados para ello-, y de los estudiantes, en la medida que caigan en cuenta que este proceso de vuelta a la nueva normalidad continuará como hasta ahora, por lo menos un año más.

Aunque las brechas digitales en sus dimensiones: acceso, recursos tecnológicos y manejo; han marcado otro de los aspecto de mucha discusión como oportunidad para mejorar la educación en nuestro país; en el presente ensayo no se abordará, ya que el propósito del autor, es centrarse en las posibilidades del quehacer docente; por ser estos, quienes ejecutan en interacción con los discentes, las estrategias planteadas desde el Ministerio de Educación y las direcciones regionales de educación de todo el territorio nacional.

Cabe mencionar que el autor, pretende que este ensayo  contribuya positivamente en la discusión del qué, porqué, con qué y cuándo; sobre el quehacer docente, analizando las siguientes dimensiones: autoevaluación y retroalimentación.

Desarrollo.

Resulta muy interesante revisar del origen, evolución y quiebre del imperio romano; colosal como pocos, y de una trascendencia incomparable para nuestra sociedad actual; del cual se desprenden como aportes el Derecho romano, que contempla leyes, códigos y disposiciones que regulaban el comportamiento civil, penal, de propiedad, de herencia, diplomacia y familia; sus caminos engrandecidos por sus puentes y acueductos, solamente comparados con el Qhapaq Ñan, su sistema numérico; el uso del concreto entre otros.

Tal vez para algunos, lo llamativo de su extensión territorial y de su extinción; demuestra que cuando un sistema político, económicos, social o de cualquier índoles, no se adapta a las nuevas exigencias; rápidamente quedará caduco; como es el caso del grandioso Imperio romano; qué ante la ineficacia de sus instituciones políticas, objetivos y propósitos; este quedo quebrado, mucho antes de su caída, ya estaba destinado a su fin. Es por ello que en esta propuesta, miramos el quehacer docente de educación superior o de nivel básico; en analogía que lo que vivió la estructura del Imperio romano; entendiendo que en fundamentalmente necesario una constante autoevaluación y retroalimentación como una competencia del docente universitario para poder permanecer en vigencia ante los nuevos escenarios y exigencias de una educación superior basada en el enfoque por competencias, ahora en un escenario de virtualidad.

Partiendo del entendido que la cultura cambia, evoluciona y trasciende; podemos inferir que la evolución de los roles del proceso de enseñanza-aprendizaje en nuestro país, han sucedido desde la primera mitad del siglo XIX, cuando aparece el Ministerio de Instrucción Pública; creado por el Supremo Protector del Sud y Nor peruano, Andrés de Santa Cruz; desde este período hasta el actual Ministerio de Educación del Perú del 2020; y ahora considerando que, en la SUNEDU, recae ser el ente rector de las casas de estudio de educación superior; encargada en sí, de asegura una oferta educativa de calidad en favor de los estudiantes, a través del licenciamiento y supervisión de este servicio público, con eficiencia, predictibilidad, transparencia y respeto a la autonomía universitaria; en rigor de la Ley N° 30220, que crea la SUNEDU. Es la educación básica y superior el motor para el desarrollo de nuestro país, y potenciarlo para transitar hacia el progreso.

El rol docente, es esta tarea la piedra angular, ya que de su labor devendrán bueno o malos resultados en la educación, como se recoge en nuestro Proyecto Educativo Nacional al 2036 (Consejo Nacional de Educación, 2020) en su Objetivo Estratégico 2, sostiene: [El docente] “contribuye de modo efectivo a desarrollar [el] potencial [del estudiante] sin ningún tipo de discriminación, desempeñándose con ética, integridad y profesionalismo, desplegando proactivamente su liderazgo para la transformación social y construyendo vínculos afectivos positivos”. (p. 95).

Por lo anterior, es necesario tener que especificar que la educación exige hoy por hoy, esfuerzos también personales por parte del docente, en la medida que su vocación le lleve a responder profesionalmente a los objetos y propósitos de la educación en Perú. Por ello pasaremos a plantear según algunos especialistas como Sergio Tobón y Giovanni Iafrancesco, también contando con lo propuesto aquí por el autor, como las más importantes competencias que ha de arraigar un docente para poder responder ejecución de un currículo basado en competencias, desde la educación a distancia.

Según Sergio Tobón (2016) La humildad y la sencillez “son dos prácticas esenciales para desarrollar el talento, para contribuir a la formación y tener impacto en la investigación y el emprendimiento”. Dicho de otro modo, y es esta la premisa con la que se fundamenta el presente ensayo, el docente ha de practicar un nivel de humildad y sencillez, si desea mantenerse vigente, y contribuir a que su talento sirva fielmente a formar a sus estudiantes competentes; partiendo de una profunda y constante autoevaluación personal y profesional, así como de llevar a cabo cambios y reorientaciones de su desempeño pedagógico, con tales fines.

Así resulta, que en la medida que el docente sea humilde y sencillo de mirar su proceso de trabajo y reconociendo que nadie es perfecto, siendo este, el que nos mueve a mantenerse en una continua mejora, sin descuidar y dejarse deslumbrar por lo que en un momento pueda resultar como una práctica pedagógica buena; sino que el docente deba aspirar a dar lo máximo, mirando que algún docente colega pueda estar haciendo bien, de manera proactiva.

Un docente requiere autoevaluarse, y mantener en una constante retroalimentación, para que se dé cuenta de sus áreas de oportunidad y siga en una continua mejora desde su quehacer. Al contrario, si el docente no práctica la autoevaluación y retroalimentación de su quehacer, caerá en una actitud soberbia, donde parezca que ya lo sabe y tiene todo, por el hecho de sus años de experiencia y títulos; entonces se estancará y no será vigente; haciendo una metáfora, como le pasó al Imperio romano.

Esta realidad lleva  al docente a seguir su quehacer de la mano con la capacitación e investigación, como sostiene Giovanni Iafranceso (2017) un docente líder debe “Tener capacitación científica, […] capacitación en la construcción y estudio de nuevos ambientes y de nuevos problemas por resolver, [para que así el estudiante] tenga la posibilidad de resolver sus problemas”.

No cabe la duda, de lo vigente y necesarias que resultan las propuestas de Tobón e Iafrancesco, así también sabemos que no son las únicas dimensiones del quehacer docente, que se tiene que reflexionar y  reaccionar para salir airoso ante los nuevos reclamos en la situación de la educación a distancia,

En esta tarea de responder a las demandas que implica la educación a distancia, resulta importante que el docente de la talla profesional y propositiva, así como las adecuadas, anticipadas y pertinentes orientaciones por parte del Ministerio de Educación y las direcciones regionales de educación, buscando así poner en práctica estrategias didácticas innovadoras, para conseguir así, la formación de los estudiantes, según los perfiles de egreso y las exigencias de no estar laborando de manera presencial.

 Conclusiones.

A pesar de los denodados esfuerzos, ya más de una década en el Perú por aumentar el nivel de calidad de la educación; como lo están experimentando los países desarrollados, desde fines de la Segunda Guerra Mundial, especialmente desde el fin de la Guerra Fría. Aun así, esto no resulta ser suficiente, el docente, así como debe ser más revalorado, el mismo debe sumergirse en este proceso de revaloración. Manteniendo una constante mejora continua, y llevando a cabo su reeducación, de igual forma de manera permanente.

Esto solo se logrará si el docente se autoevalúa en todos sus procesos, y así logra una retroalimentación, que no sería otra cosa, que reorientar su trabajo para responder a las exigencias profesionales y las demandas para construir una mejor sociedad; contribuyendo así a desarrollar un currículo basado en competencias en un escenario de educación a distancia.

Referencias.

Consejo Nacional de Educación. (Julio del 2020). Proyecto Educativo Nacional al 2036. Lima, Perú: Corporación Paes E.I.R.L.

Iafrancesco, G. (2015). La Evolución de los Roles en los Procesos de Enseñanza Aprendizaje original. Noviembre del 2020, de EQUIPO 1 GRUPO 2 CINNAA Sitio web: https://www.youtube.com/watch?v=n3x2RDPeBcw

Tobón, S. (2016). SERGIO TOBÓN - NUEVAS MIRADAS AL QUEHACER DOCENTE. Noviembre del 2020, de Centro de Investigación y Servicios Educativos Sitio web: https://www.youtube.com/watch?v=aoH1soGEGMo

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